Una firma pequeña de datos y analítica necesitaba crecer sin depender de memoria, heroísmo o supervisión constante del fundador.
La situación #
El reto no era documentar por documentar. Era convertir la forma real de vender, estimar, construir, revisar y cerrar proyectos en un sistema observable que pudiera ejecutarse de forma consistente por un equipo pequeño.
Lo que estaba en juego #
- Calidad desigual entre proyectos.
- Dependencia de personas clave.
- Poca trazabilidad entre compromiso, ejecución y evidencia.
- Necesidad de demostrar madurez sin perder velocidad.
Mi responsabilidad #
Como cofundador y solutions architect, ayudé a definir el operating model, los KPIs, los artefactos y las cadencias de revisión. También lideré la operación de un project manager y cuatro developers, manteniendo conectadas las decisiones de delivery, calidad y arquitectura.
Decisiones clave #
- Diseñar artefactos para el trabajo real, no para una auditoría teatral.
- Establecer un proceso mínimo común con owners y quality gates.
- Generar evidencia dentro del flujo normal de delivery.
- Convertir excepciones en información visible y revisable.
Qué cambió #
La organización alcanzó CMMI Level 3 en 2020 y estableció procesos, KPIs, evidencia y revisiones operativas bajo un marco más medible y repetible.
Límites #
No se publican porcentajes de productividad, margen, defectos o retrabajo porque esas métricas requieren recuperación y validación adicional. El logro fue organizacional; no se atribuye a una sola persona todo el trabajo de evaluación y adopción.